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viernes, 27 de marzo de 2015

El reloj de la Pasión

Las canciones religiosas ambientaban con sus tristes, penetrantes y monótonas melodías el dolor por la pasión y muerte de Jesús. Una de las más populares era el Reloj de la Pasión, en la que se iba describiendo hora por hora todas las escenas de la Pasión y Muerte de Cristo. Reproducimos unas estrofas del Reloj que todavía se canta en Huérmeda.


Procesión de Semana Santa en Huérmeda
-Reloj de pasión, de Huérmeda:

Es la Pasión de Jesús
un reloj de gracia y vida,
reloj y despertador
que a gemir y a orar convida.

Oye, pues, oye sus horas
y en todas agradecido
¿qué os daré mi Jesús
por haberme redimido?

Vuestro reloj, Jesús mío,
devoto quiero escuchar
y en cada hora contar
cuánto por mí habéis sufrido.

Cuando a las siete os veo
humildes los pies lavar
¿cómo si no estoy muy limpio
me atreveré a comulgar?

A las ocho instituiste
la cena de vuestro altar
y en ella,  Señor, nos diste
cuanto nos pudiste dar.

A las nueve el gran mandato
de caridad renováis
que habiendo amado a los tuyos
hasta el fin Jesús amáis. 



También en Cabolafuente



En Ibdes



Y en Torrelapaja

viernes, 20 de marzo de 2015

A, Mari Pepa enfadada está, de Huérmeda

Los niños y niñas de cada pueblo tenían sus retahílas y cancioncillas  para echar a suertes, fórmulas que servían para intervenir en primer lugar, para pagarla, para salvarse o para elegir a los jugadores de cada bando. Mientras eran recitadas, se iba señalando con el dedo a los jugadores hasta que la última sílaba de la canción terminaba en uno de ellos.

Julia cantó las canciones de Huérmeda


-A, Mari Pepa enfadada está, de Huérmeda. 

A, Mari Pepa enfadada está, 
E, porque no sabe leer,
I, porque no sabe escribir, 
O, porque su novio la dejó,
U, porque no va en autobús,
A,E,I,O,U.

martes, 17 de marzo de 2015

Entre dos matas había dos conejos, de Huérmeda

En Huérmeda empleban también otras retahílas para salvarse, como esta sencilla, que se recitaba,  “A una, una, sale la luna, a quien le caiga la treinta y una”.

Iglesia de Huérmeda
-Entre dos matas había dos conejos, de Huérmeda.

Entre dos matas había dos conejos
el uno era blanco y el otro era negro,
tanto que corrí no los alcancé
les tiré un tirito y a los dos maté. 

Pajarito rebonito
¿dónde vas tan verdadero?
a la era verdadera,
chis, pun, fuera.

martes, 24 de febrero de 2015

Al salir de la escuela

Cada día por la tarde, cuando salían de la escuela, niños y niñas iban a buscar la merienda  a sus casas, para formar seguidamente sus cuadrillas, que se lanzaban a jugar por las calles hasta la hora de cenar. Merendaban chocolate con pan, a veces una rebanada de pan untada con aceite o bien,  sopetas, que eran pan con vino, espolvoreado con azúcar. No estaban generalizadas las tareas escolares, ni  existían las actividades extraescolares; la tarde era un tiempo privativo de los niños hasta que empezaban a trabajar, un oasis de juego libre para una infancia despreocupada, centrada sólo en sus relaciones entre iguales y sus creativos juegos.

Niños y niñas de Pardos, hoy un pueblo abandonado
-Al salir de la escuela, de Huérmeda:

Y al salir de la escuela a casa me iré,
a jugar por las calles jamás me detendré.

Niñas en fila, manos atrás,
y con paso firme nos vamos a marchar.

Hemos concluido por hoy de trabajar,

adiós, clase querida, nos vamos a descansar. 

Niños y niñas de la escuela de Montón