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jueves, 2 de abril de 2015

Los lavatorios en el Alto Jalón

El Jueves Santo por la mañana la misa incluía el lavatorio de pies. Era tradicional lavar los del alcalde y autoridades o bien de jóvenes y mozos. Era el momento de entonar la canción de El Lavatorio, como estas versiones de Monreal y Torrehermosa. También por la mañana se procedía al  traslado bajo palio del copón con las hostias consagradas al monumento, donde permanecía desde el Jueves Santo a las diez de la mañana hasta el Viernes Santo también a las diez. Por la tarde se desarrollaba alguna procesión.

-El lavatorio, de Monreal de Ariza:

Contemplad la ceremonia,
del lavatorio divino
que acaba de celebrarse
en este templo bendito.

El sacerdote lavando
los pies a estos doce niños
representa a Jesucristo
a los pies de sus discípulos.

Al terminarse la cena
Jesús deja sus vestidos
toma una blanca toalla
echando agua en un lebrillo.

Cuando San Pedro advirtió
a Jesús tan abatido
en actitud de lavarle
todo asombrado le dijo:

“¿Vos lavarme a mí los pies
siendo yo vil gusanillo
de esta tierra miserable
y Vos Hijo del Dios vivo?”


-El lavatorio, de Torrehermosa: 

Cual humilde y amoroso
con una blanca toalla
el Señor y puesto al hombro
una bacía con agua
para hacer el lavatorio.

Púsose a los pies de Pedro
el Señor para lavarlo
y al punto arrojóse al suelo
diciendo: “Maestro amado
eso yo no lo consiento.

Esto de lavar mis pies
para mí Señor se queda,
soy un pobre pecador
que vengo de baja esfera
más no Vos, mi redentor. 

Vos sois un Señor tan grande
y yo cual vil gusanillo
primero prefiero que antes
sea de fieras comido
que permitir que me laves". 



Añadimos también los lavatorios de Bordalba



Y Cabolafuente

miércoles, 1 de abril de 2015

Entre crueles y duros sayones, de Monterde

Mañana es Jueves Santo, muchas canciones, como esta Entre crueles y duros sayones de Monterde, describen el sufrimiento de Jesús camino del Calvario. 

Torre de la iglesia de Monterde


-Entre crueles y duros sayones, de Monterde:

Entre crueles y duros sayones
el Hijo del Hombre al Calvario va
carga en sus hombros una cruz pesada
que ha labrado el hombre con suma maldad, oh suma maldad,
y su Madre lo mira llorando
le dice: “Hijo mío dime dónde vas”.

Tanto es el peso caído en sus hombros
que un paso no puede Jesús andar más,
préstale ayuda Simón Cirineo
porque hasta el Calvario aún pueda llegar,
oh qué crueldad,
porque sufra y que muera en el Gólgota
alquilan a un hombre para más penar.


martes, 31 de marzo de 2015

Semana Santa en Ibdes, hijas de Sión

La Semana Santa de Ibdes ha sabido conservar sus actos tradicionales. El Jueves Santo por la tarde se celebran los oficios. El sacerdote lava los pies a los doce apóstoles, que salieron en procesión el martes anterior. Los de la rasera dan a cada discípulo una hogaza de pan, que ha sustituido al pan y tres pesetas que antes entregaban los Liñanes.  Después empieza la Procesión de los Judíos con todas las peanas y tres voluntarios que se ofrecen, caminando descalzos y con cadenas en los pies, portando trompetas de cristal que tocan durante la procesión. Detrás de ellos va uno con una tralla. Se acondiciona el monumento, cuya estructura permanece fija durante todo el año. Se ha perdido definitivamente  la procesión en la que se entonaba el Salid, hijas de Sión, que se hacía sobre las tres de la tarde del Jueves Santo antes de empezar los oficios.

Preparativos del abajamiento en la iglesia de Ibdes

-Salid hijas de Sión, de Ibdes:

Salid, hijas de Sión,
salid muy apresuradas,
salid, no estéis desmayadas
y veréis al que os crió,
salid que lo he visto yo,
atado y preso sen cadenas,
salid que culpas ajenas
llevan su cuerpo arrastrando,
salid que le van tirando
puñadas con empellones,
salid a oír los pregones
cómo dicen muera, muera,
salid, veréis la carrera
toda de sangre bañada,
salid, veréis lastimada
a la Madre Virgen Pía,
salid en su compañía,
salid que os está llamando,
salid que va desmayando
y ayudarle a caminar,
salid con ella a llorar
los dolores desiguales,
salid que por las señales
conoceréis a su esposo,
salid que va hecho un leproso
por cumplir lo de Isaías,
salid, veréis al Mesías
de cardenales cubierto,
salid que al monte desierto
llévanle a crucificar.